Una de estas ramas es la de la microinformática, que está enfocada en equipos que utilizan una Unidad Central de Procesamiento (UCP) ["Central Processing Unit" ("CPU"), en inglés]. Los microinformáticos se encargan de estudiar, analizar, crear y modificar estas UCPs.
Por lo tanto, el técnico microinformático se encarga de los microordenadores, u ordenadores personales, que constan de una UCP y sus circuitos de apoyo, lo que se suele denominar soporte físico (“hardware”, en inglés). El microordenador puede emplearse en muchas aplicaciones, como ordenadores, calculadoras, consolas de videojuegos y robots. La UCP puede diseñarse utilizando diferentes tecnologías, pero todas tienen la misma función, que es ejecutar instrucciones a gran velocidad.